21 Vicio de Miami (poemas selectos)

por Néstor Díaz de Villegas

 

LA CIUDAD, LA PUTA Y EL PAYASO

Susurrante ciudad, ciudad querida,

ahórrame tus muslos de concreto,

aparte de mi faz tu virgo escueto,

reposa en esta noche compartida.

 

No quiero que descubras el secreto

de este pobre infeliz de malavida,

si es que a la mala muerte se le olvida

que he encontrado en tus muros parapeto.

 

Mira el molde de yeso de tu sombra

desmoronarse al grito del ocaso:

no le cierres la puerta al que te nombra.

 

Tú le exiges un reino a cada paso,

él se ríe de lo que a ti te asombra:

confesión que una puta hace a un payaso.

 

DOWNTOWN

Rezo para que el Congress se esté quieto

y no se derrumbe encima de la vía;

salto a la cúspide de los rascacielos

y bendigo a mi paso la avenida.

 

Recortada sobre un muro rojo

hay una torre -alfil de granadina-,

un minarete de oro, una cortina

de espejos que me miran de reojo.

 

Compro un hot-dog en el puesto del Cojo,

robo una arepa a la india Josefina:

al Hare Krishna le doy una propina.

 

Y veo a un grupo de elefantes flojos

atravesar la calle en la neblina

y a una palabra azul doblar la esquina.

 

GRANT

en North Miami Avenue

Columnas borradas con acrílico,

eran seis sobre blanco; una fachada

con la frente de abrojos coronada

lleva un nombre en rápido cirílico.

¿O es que su identidad descascarada

se pronuncia en un lamento etílico?

¿Careta o tintura de hemofílico?

¿Un birriajo o una túnica manchada?

 

Se sostiene sobre los fundamentos

de un mercado de haitianos traficantes

en vestigios de tul y condimentos.

 

¡Quién descubriera lo que fuiste antes!

Antes que la ciudad sin aspavientos

confundiera edificios con gigantes.

 

McCRORY

Cae una lluvia que moja los talones

y me refugio dentro de McCrory´s

entre una colección de pantalones

y empleadas con nombres como Dorys.

 

Hay cocodrilos húmedos en venta,

toallas con el mapa de Florida,

bañistas en los tintes de la felpa,

y letreros que indican las salidas.

 

Ceniceros de concha y lapiceros

con flamencos rosados que alzan vuelo

y calzoncillos y sayas y pañuelos.

 

(Nada cuesta pasar el aguacero

entre el vulgo que busca una esperanza

y las desilusiones del obrero).

 

LA PLAZA DE LA BIBLIOTECA

Para Benigno Dou

¡Mira a una atleta rubia en la piazzetta!

Parado de perfil en la cornisa

un negro se ha quitado la camisa:

héroe que un cielo antiguo azul decreta.

 

Ayuntamiento-mall-torre de Pisa,

reflejada en los vidrios la silueta

de estructuras de índole discreta

que, indolentes, se amparan de la brisa.

 

El negro borra el paso de los días

y desecha sus últimos despojos

en espejos de extraños todavías.

 

La atleta lleva pantalones rojos:

muslos de cobre en ánforas vacías

rompiéndose en el pozo de mis ojos.

 

de Vicente Heca