53 Tres actores y un director con la cabeza repleta de teatro.

por Baltasar Santiago Martín

Algo grande está pasando en Miami, algo hermoso y tremendo: la ciudad se está poblando de sueños realizados, de puentes hacia el infinito –no solo de túneles en el puerto vive el hombre–  y de POESÍA, porque de la mano de Yoshvani Medina, hechicero postmoderno de ese “arte hablado” que es el teatro, la Generación Y también está haciendo historia de este lado del Estrecho de la Florida, no solo en Cuba, porque aquí también hay mucho que hacer, aunque los molinos de viento sean otros; y menciono POESÍA, así con mayúsculas, porque, como afirmó el actor y director español José Luis Gómez en una entrevista reciente en el blog Artefactus Teatro: “El teatro es tanto más potente cuanto más se acerca a la poesía”, y esa es la definición más exacta que puedo encontrar para calificar el teatro que, Quijote de sí mismo y de todos, el hidalgo Medina está imponiendo por las buenas en estos predios de la Mancha Hipotecaria, donde la excelencia del texto lo hace más cercano a la poesía que a la narrativa, y donde su acertada dirección lo potencia a niveles estéticos superiores, con la gustosa complicidad de actores de primera línea como los que protagonizaron el viernes 10 de febrero el estreno de Una muchacha con la cabeza llena de pájaros.

Parafraseando el título, Ulises Cala, el talentoso y prolífico autor del texto, es “un hombre con la cabeza llena de criaturas aladas”, pues en la obra que nos ocupa tenemos a un “ave del paraíso… perdido”, que encontró en Rosalinda Rodríguez a la intéprete perfecta –aunque la bella y talentosa actriz sea una Eva sin pecado original en la vida real–; a “un temible halcón” (para sus víctimas y subordinados), que gracias a la ductilidad del imponente actor Gabriel Porras nos vuelve a convencer cuando muta a “sumiso pollo de granja” ante su superior; y a una “tórtola en fuga”, como la del poema del bardo matancero José Jacinto Milanés ( …Oye mi ruego, que el miedo exhala/ ¿De qué te sirve batir el ala,/ si te amenazan con muerte igual/ la astuta liga, la ardiente bala, /y el cauto jubo del manigual?… ), que es a la vez un ángel inocente y virgen –a pesar de sus pesares– con quien Estrella intenta recobrar el paraíso a toda costa, y al que la actriz Natalia Ramírez le prestó sus alas, su piel y su alma para transmutarse en ella.

Rosalinda Rodríguez, Natalia Ramírez y Gabriel Porras, tres actores en toda la extensión de la palabra, decididos a ir más allá de la cómoda y bien redituada participación en telenovelas  para aventurarse en las inseguras selvas del teatro, sin apuntador –el salvador “chícharo” en el oído–, sin contratos bien remunerados, y sin ese público garantizado que los venera “porque salen en la televisión”,  han confiado en Yoshvani Medina para “apretar en el corazón del espectador un botón que le hace ponerse en movimiento y cuestionarse, no permanecer receptor pasivo”, como tan bien dijera José Luis Gómez sobre la poesía en el teatro en la ya citada entrevista, y lo han conseguido con creces, porque no solo han logrado apretar dicho botón, sino nuestro corazón completo, que ahora palpita con mayor júbilo y gozo gracias a su talento.

No puedo dejar de mencionar, ya que de poesía estamos hablando, el trabajo de George Riverón, uno de los mejores poetas de Miami, como diseñador del cartel de la obra, que ya solo de verlo da deseos de ver la puesta; y la maravillosa música incidental de Toni Mir, que sonó como de cine, y del mejor ( primera vez que uso ese adjetivo en una reseña, yo, que siempre aconsejo a los demás que sean parcos con los adjetivos).

En fin, que el teatro sigue de fiesta en Miami, gracias a producciones de alta calidad, como esta de ArtSpoken, y a las de muchos otros grupos teatrales de la ciudad, donde se está celebrando en estos días el XI Festival del Monólogo        en Havanafama Teatro Estudio, y se avecina Teatro por dinero, en el Centro Cultural Español, así que nos toca ahora como espectadores no dejar vacíos esos puentes hacia el infinito que están construyendo nuestros teatristas con tanto esfuerzo y tesón.

 

Baltasar Santiago Martín

Fundación APOGEO para el arte público

Miami, 12 de febrero del 2012

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