40 Rubí Sibila Arana, una voz que resalta en el gran coro polifónico que es Miami.

Perfiles de Miami:

Si Estados Unidos es un país de inmigrantes, la ciudad de Miami y el condado del cual es su corazón lo son aún más, cual casa de espejos de feria de pueblo de provincia, donde rostros de casi todos los confines del planeta se contemplan, azorados de su propia  distorsión, y donde hasta la faz de la mujer barbuda puede verse completamente depilada.

Esta gran casa de espejos, cosmopolita y provinciana a la vez, donde todos respiramos el mismo aire pero lo exhalamos cada quien con nuestro aliento nacional, tiene, por suerte, un coro de poetas lunáticos –valga la redundancia– que la exorcizan de ser solo una selva de malls y condominios estancos, pero no exentos de naufragios.

Si Matanzas, ciudad de mar, ríos y poetas, ha tenido en Carilda Oliver su voz acuática, y en Milanés su mudo loco y elocuente, Miami tiene hoy por hoy un coro polifónico de múltiples acentos, que conjuran en total libertad mental la tiranía de lo neutro, donde Rubí Sibila Arana entona su voz nicaragüense y panamericana contra los molinos de viento que pululan en esta ciudad de la Mancha Hipotecaria.

La Fundación APOGEO de Baltasar Santiago Martín, multicultural y multimedia, comparte con Nagari la conversación con esta mujer intensa y dulce, para escuchar su canto de vida y esperanza.

Rubí, ¿ya desde niña escribías poesía? 

Rubí Arana. Desde mis tres años estaba atenta al sonido de las palabras. Escribía composiciones en la escuela, tal vez poesía sin saberlo.

¿Cómo fue tu adolescencia?; ¿cuáles o quiénes tus héroes y/o modelos? 

Rubí Arana. Mi adolescencia e infancia fueron casi felices, pero ahogadas de angustia existencial por las noches…

Jesús de Nazaret, ése fue un modelo o un príncipe azul; a nadie amé tanto. Otros: Giordano Bruno, Einstein. Pero Neruda mostró a mi alma la libertad del cielo poético.

¿Con qué adjetivo te definirías, como persona y como poeta?

Rubí Arana. Me definiría con el nombre que mi madre me adjudicó en la infancia, como para burlarse de mí: pensadora.

¿Cuándo y cómo llegas a Miami?

Rubí Arana. Vine huyendo. Motivos personales poderosos me impulsaron a esta aventura que no termina. Llegué en el año 1974, y vi de nuevo a Nicaragua hasta el año 2005, cuando fui invitada al festival internacional de poesía en Granada.

¿Cuál es tu rutina de un día normal?

Rubí Arana. No existe rutina normal para mí: nací cronopia y perdida. Sólo sé que mis despertares se aferran a un bolígrafo y debo escribir un verbo o una oración, o un nombre; algo que vaya en busca de “esa cosa liviana, alada y sagrada” para poder caminar el día, y la noche.

¿Quiénes son tus escritores preferidos?

Rubí Arana. Desde siempre, Platón; de hace unos años, Jorge Luis Borges. El boom completo nacido de América aún sometida; nuestro premio Nobel que conversa en las catedrales, y una lista de nombres infinitos. Otra de nombres amaestrados en la ironía de las más agudos intelectuales.

¿Concuerdas con Belkis Cuza Malé en que un poeta debe también “limpiar la casa, cocinar, atender a la familia, y hacer las compras del mercado”? 

Rubí Arana. Bueno, si tiene familia, porque para un poeta orgánico la familia es la soledad. La familia es un regalo del cielo y no veo disminuirse  al esteta entre el remolino doméstico, más bien él se hace ofrenda. Eso es hermoso.

¿Te ha sido muy difícil publicar tu poesía? 

Rubí Arana. A los artistas, en Miami, nos es difícil. Mucho y más a los poetas. Yo no soy la excepción.

¿Cuántos libros has publicado, y cuál de ellos consideras el más logrado?

Rubí Arana. Cuatro poemarios y una antología personal: Príncipe Rosacruz.

Emmanuel: Un mandala hecho libro. Alcanza nivel profético. La poeta María Ángeles Méndez, por ejemplo, como otros lectores, se aferran a su lectura, sus varias lecturas.

In Nomine Filli (En el nombre del hijo): Debo decir que es el poemario más pequeño del mundo, el más doloroso. Trece textos escritos con sangre. A él se refiere  Adriana Herrera cuando dice que uso “las palabras como un rito de resurrección”. Yo digo que es un sello. Y que su ars dolorosa es circular.

Homenaje a la tierra: Toca los puntos externos que más me conmueven. Acahualinca, uno de mis génesis concebido con ese nombre bello para dar a nuestra madre tierra un nombre nuevo, el nombre de música que surge como una plegaria del barrio más miserable de Nicaragua, la tierra de Augusto Calderón Sandino. Yo me acojo al nombre sagrado de Acahualinca como a un analgésico, y sé que son cosas que sólo un ser absurdo como yo hace para amansar su propia rabia ante tanta desolación y tanta impotencia. Digamos que es mi grito en el tiempo que me toca vivir.

Agua sagrada: Hoy no hablaré de este libro  porque siempre se tiene mimos para el último amante. El oráculo de Olga Connor, la sibila cubana, dice: “Poesía que ahora viene en cuerpos de agua, desde la lluvia hasta la catarata, toda fluida, buscando la pureza esotérica del bautismo en el espíritu, pero también el ánima del erotismo que simbolizan las aguas”…

¿Cuáles son tus mayores anhelos?

Rubí Arana. Partir del planeta sin deudas kármicas, alcanzar la paz profunda. Todavía no la tengo.

Rubén Darío y José Martí, ¿qué significan para ti?

Rubí Arana. José Martí es la voz de mi conciencia francmasónica y cósmica; Rubén Darío, el pastor que apacienta los símbolos y los ritos.

¿En qué proyecto estás trabajando actualmente?

Rubí Arana. En otras ocasiones he contestado tal pregunta y luego no sucedió como dije. Ahora siento que esta pregunta se debe hacer a personas normales. Yo no lo soy.

Para poner una pausa por ahora en nuestra conversación, ¿Rubí Sibila Arana cree en la reencarnación y en las vidas pasadas, y en el esoterismo y la metafísica?   

Rubí Arana. Creo que el agua del bautismo es el líquido amniótico del vientre materno.

Creo que la resurrección de la carne y la vida perpetua están contempladas hasta en el credo de Nicea.

Creo en el Cristo, Pitágoras, Eliphas Leví.

Creo en Hermes Trismegistus.

P.S. y que tú eres Baltasar , y me has dirigido 12 preguntas: una por cada pétalo del chakra de tu corazón. Más una, que no tiene número.

Gracias por el oro, gracias.

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