18 Milonga de la joven noche

por Francisco Larios

Aunque una joven noche se desborde,

callan sus ojos tristes desde el fondo;

y en deshecho sarcasmo, el viento

por más que quiera, calla.

 

Algunas cosas no las cambia el tiempo.

El sol posa en derretido fuego su occidente;

lenta serena cresta inclina quien

volver conoce.

 

Y el aire, oblicuo,

preso en la atmósfera o muerto,

en su ritual destino, enhebrado, fluye,

aunque la joven noche se entristezca.