7 Mi maldita confesión

por Frank Dimas Fuentes

Santiago de Cuba, enero 2002

Hay quien ve toda clase de monstruos

cuando el objeto deseado

se vuelve un símbolo de justicia.

Hay quien desnaturalizó

sus miedos personales a lo desconocido

por el miedo  general de lo vivido.

Hay quien habla con extraño

sólo de costumbres o de folklore

aunque la realidad sea su amenaza,

siempre arriba, apuntándole,

como la espada del ilustre griego.

Hay quien es rayado, estigmatizado

como una cebra,

pero  queda solo como un potro esclavo

en el círculo de su redil.

Hay quien vive con Dios  y con el Diablo,

y espera más del Diablo que de Dios.

Hay quien dice un día la verdad

para hacer creer que jamás mintió,

pero todo lo que ha mentido

sigue siendo su verdad.

Hay quien roba lo que es de César,

y le da al César lo que el César necesita:

el tributo de la mitificación.

Pero yo, yo siempre tuve un símbolo de justicia,

y no desnaturalicé mis miedos personales,

y no sólo hablé con extraños

de costumbres o de folklore,

y fui rayado, estigmatizado

como una cebra,

y sólo de Dios esperaba

en el círculo de mi redil,

y no dije la verdad

para hacer creer que no mentía,

y nunca robé lo que era del César,

y he sido un monstruo por todo eso.

de Vicente Heca

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