34 Los cerdos andan volando

por Frank Dimas Fuentes

Los vendedores le decían “no hay carne de cerdo, los cerdos andan volando”. En los pocos sitios que le quedaban por preguntar, también se lo decían, y la respuesta sonaba atronadora en su cabeza, para dejarle al fin la bellísima imagen de cerdos que volaban. De regreso a casa, tratando de disipar su perturbación, él mismo se lo decía:“los cerdos andan volando”: las palabras ahora las sentía coherentes y visibles, tendían a concretarse delante de sus ojos, pero quedaban sólo en la forma de bocetos que desaparecían, hasta que las arrojó en un entonado rumor y las impuso sobre el aire, y vio cientos de cerdos volando de verdad.

El hambre y los cerdos son dos cosas espiritualmente compatibles.