60 La Liturgia del Metal

Desde las obsidianas en la Edad de Piedra hasta la simbología de hoy,  la joyas han experimentado un cambio profundo y a la vez liviano en su transición. De mujer a mujer o de hombre a hombre, los abalorios y alhajas se suceden a sí mismos según  el tiempo histórico, la moda, o el impacto de quien las exhibe en su piel.

Residente en Miami y arquitecta de profesión, las piezas de María Juliana Vásquez poseen en su base la sencillez y la cortesía de formas. Su línea es un trazo deliberadamente rústico que le da una imagen de naturalidad y primitivismo excepcionales. Un memorial casi único a la cultura asiria, etrusca. o ibérica de los pueblos del mediterráneo y medio oriente. El metal se articula como si de una manera cándida fuera manipulado,  creando un dibujo en el aire que adquiere el color de fondo del vestido, o el de la propia  carne en los collares. Los aretes se sostienen con una tonalidad aérea y frágil. La serpiente en su recogimiento, el “cuadrado imperfecto”, la llave, o una iconografía ligada al mundo espiritual, conforman sus temas. Los anillos y las sortijas, en cambio, adquieren la potencia en bruto de la plata cincelada por diminutos cuchillos a modo de poliedro. El peso imaginario del metal en la pieza, está unido a la pertenencia de quien lo posee; su  volumen, le otorga una mirada difícil de eludir.

Como si las casas fueran piezas únicas en sí mismas, sus joyas son los esbozos de una manera de ver la arquitectura de las formas. Ya no en el plácido hábitat del hogar, sino descansando en la piel de cualquier mujer que muestre sus creaciones personales. E.R

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *